domingo, 9 de mayo de 2010

CAROLINA LA MARMOTA

CAROLINA LA MARMOTA. Color rojo

Las marmotas hicieron sus madrigueras en lo alto de la montaña. Se han pasado el invierno durmiendo en sus habitaciones, muy adentro bajo tierra. Allí estaban bien calentitas, en sus camas de heno.
Ha llegado el sol de primavera. Calienta la tierra y derrite la nieve.
- ¡El prado está lleno de flores! ¡Ya basta de dormir! ¡Basta de dormir! - gritan al pasar los verderones de las nieves. Así es como despiertan a los animales de la montaña. Papá Silbador y Mamá Mimosa son los primeros en salir de su agujero. Su amiga, Liebre Errante, viene a su encuentro. Ha estado paseándose todo el invierno envuelta en una hermosa piel blanca. Pero de su blanca capa no quedan más que manchas. No tardará en ser toda ella parda.
Una tras otra, todas las marmotas de la aldea salen al prado. Durante su larga siesta no han comido nada. ¡Qué hambre tienen!
El prado aparece cubierto de hierba fresca y de flores de todas clases.
- Son sabrosas estas margaritas - dice Silbador.
- ¡A nosotras nos gustan las flores de azafrán! - grita otra marmota.
- ¡Oh!, ¡las soldanelas sí que son buenas! - replica una tercera.
¡Qué contentas están las marmotas de volver a encontrarse! Y todos los días se renueva la fiesta... Una mañana, hace tan buen tiempo fuera que Mamá Mimosa dice a sus pequeñuelos:
- Ya habéis crecido mucho y podéis salir.


Así es como Roedor, Reñidor y Carolina ven el sol por vez primera. Pero, ¿dónde está hoy Mimosa? Ha bajado hasta el fondo de su madriguera. Allí le esperan tres pequeñas marmotas. Roedor, que siempre tiene hambre, trata de alcanzar un verde retoño. Reñidor está jugando al balón, y Carolina, la más pequeña, duerme todavía.Cada uno de los animalitos elige su merienda.

Mamá Mimosa, que sabe muchas cosas, les dice:- Ahí tenéis el mejor postre del prado. Es el trébol de los Alpes, que encierra deliciosas gotas azucaradas en el fondo de sus flores.

Papá Silbador llama a sus hijos para enseñarles los rincones donde salen las flores más suculentas. Carolina prueba de todo: un pequeño pétalo de rosa aquí, unas briznas de hierba jugosa allá.

- Habrá que ir a casa- dice Papá Silbador cuando os pequeños se han hartado.

- ¡Pero si es aún de día! - protesta Reñidor.

- ¡Pero si todavía hace calor! - añade Roedor.

- ¡Pero si tenemos que jugar! - se oye chillar a Carolina.

- Está bien hijos míos - decide Papá Silbador.

Mamá juega "al pájaro" y, a su vez, hace volar a cada pequeñajo. Papá les hace subirse a su espalda para dar una vuelta por el prado. ¡Qué día tan formidable!

Colección Do-Do. Editorial Susaeta. 1974

Y ahora, ¡a jugar con las marmotas! Pincha en las imágenes.


4 comentarios:

  1. GRACIAS!! FUE MI LIBRO PREFERIDO DE MI INFANCIA, LO REGALE CUANDO CRECI, PERO AHORA QUE TENGO 29 AÑOS, COMO RECUERDO DE MI INFANCIA ME GUSTARIA COMPRARLO OTRA VEZ.

    CORDIALES SALUDOS,

    CAROLINA R. BRAVO
    BS AS
    ARGENTINA.

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  2. La primera vez que volví a ver estas imagenes, una vez pasada la infancia, fue mágica. Qué nostalgia. A ver si pudiera encontrar el libro en el trastero de mis padres, TIENE QUE ESTAR!!

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  3. Este libro marco mi infancia.

    Gracias
    Nikol - Peru

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  4. Alguien sabría el nombre del autor e ilustrador? Gracias.

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